¿Y SI OPINAN LOS SOCIOS?

Puede que esta idea no sea del gusto del actual presidente de Curicó Unido Freddy Palma, pero creo humilde y firmemente que el voto de Curicó Unido en las elecciones para la directiva de la ANFP debe ser discutido en la Asamblea de Socios. Lo creo para esta elección, para las pasadas y para las que vendrán, más allá de que en este sufragio esté Palma de candidato y Juan Pablo Cárdenas como aspirante a director de otra lista.

 

El argumento es más o menos simple. Y tiene que ver con los estatutos y la estructura de Curicó Unido.  Uno de los objetivos del Fondo de Deporte Profesional es “representar a sus asociados en todos los asuntos que digan relación con los objetivos de la Corporación”. Se entiende sí, que los mismos socios votaron por la actual directiva y la empoderaron para la toma de decisiones. Eso no está en discusión. El punto es que si la actual dirigencia, según la Memoria 2017, busca llegar este año a 1.500 socios, se colige que pretende aumentar la masa de participantes. Quieren hacerlos parte, no meros espectadores. Y ante una definición de a qué bloque se quiere representar a nivel de fútbol chileno, sería al menos pertinente exponerlo en Asamblea y cruzar ideas. Darle movimiento a los argumentos y aprovechar de platicar sobre los asuntos trascendentales y capitales de la actividad.

 

Además, y sírvase como prueba, varios socios -finalmente los mandantes de la Corporación- así lo han manifestado. Quieren ser escuchados. Mire que no sería positivo parlamentar sobre qué va a hacer cada club con la millonada de dinero que se viene. Cómo no va a ser oportuno aliarse con los que sigan los intereses albirrojos, esos donde el fútbol es en tanto vehículo social y no como un simple teatro de entretenciones que busca solamente ganar el domingo y aumentar la alcancía.

 

La discusión democrática, en rigor, debió exponerse hace un tiempo. Hoy las cartas ya están echadas y Curicó Unido se abanderizó por una lista a tal nivel que el presidente es parte de ella. Los planes y programas de cada bando y la información de ello a la Asamblea naturalmente eran un asunto previo. Quizás pasó el momento de debatir abiertamente las miradas con las que se quiere construir el fútbol chileno y desde allí optar por una alternativa.

 

Aunque tan tarde no es… La idea de esta columna tiene poco que ver con un voto más o un voto menos. Con cuadrarse o no con el presidente, o estar entre los ganadores de turno o no. Tiene que ver más bien con la trama de fondo: ¿Qué quiere Curicó Unido para el presente y futuro? ¿Qué otros equipos están afines a ese ideal? Y luego, ¿Cómo se agruparon esos clubes y qué propuesta hilvanaron?

O más allá todavía… Elevémonos, idealicemos: Estos diálogos podrían haberse generado en una especie de conversatorio o escuchatorio abierto, para en comunidad reflexionar hacia dónde va esta cosa, qué plantean cada una de las listas y qué hay detrás de estos tres polos de poder, superando las caricaturas del cartel del factoring, del continuismo sin Salah o del regreso del favorito en las encuestas populares.

 

Si esto que hablamos aquí es mucho, para qué tanto; si todo es más simple, pedestre y ramplón; si esto no es más que un piño que se junta a cuidar la cuota de poder correspondiente, entonces efectivamente da lo mismo qué representa cada lista.

Si existiere algo opuesto a los principios de Curicó Unido –por ejemplo, utilizar al fútbol como un instrumento para buscar solo réditos económicos haciendo triangulaciones en las transferencias de jugadores – e igual se arman alianzas con elencos que sí creen en ello, entonces perdimos por goleada, y las propuestas, planes y discusiones para un fútbol mejor, son pura poesía. Si pasa eso, todo sería más grave y estaríamos frente a una burda guerrilla de poder, como en la política misma o como en las barras bravas, donde cada cual quiere cuidar su rancho, sacar alguna cuenta positiva y poquito más.

 

Cuestiones de fondo, de desarrollo para el fútbol, no habría… ¡Bien gracias! Estaríamos frente a sentencias bien ajenas a una Corporación como Curicó Unido que organiza su club ansiando “procurar el desarrollo de un espíritu de comunidad y solidaridad social entre sus integrantes”, según se lee en la memoria albirroja presentada al mundo.

Pero ese panorama oscuro no es tal… Así que, en rigor, a Freddy Palma podría interesarle aún esta idea. Porque detrás de ella está el alimentar el sentido democrático de la Corporación en un mundo donde eso escasea por decreto: el que pone el billete en el fútbol chileno, pone la voz y cierra la puerta.

 

En consecuencia, como Curicó Unido no es aquello, sería beneficioso para todos atender ideas y sumar. De tanto es tanto es bueno poner un micrófono en la plaza, aunque efectivamente un grupo exhale burradas, como siempre. Pero con socios activos como los hay en Curicó; con gente futbolizada de verdad, podría terminar todo en un ejercicio donde no haya más que votos positivos. Sería el triunfo del único club genuinamente republicano que queda en el barrio.

 

Por Leonardo Salazar Molina, Periodista.

 

 

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