HAY QUE ESTAR

Ir al estadio muchas veces nos transporta a algún momento con el padre, con la madre, con tíos, primos, amigos y amigas, cuando en otro tiempo íbamos juntos a esas deslucidas pero cálidas galerías antiguas.

 

Pero ir al estadio es también marchar más allá de un partido de fútbol. Es ver el entorno, los colores, sentir el aroma del café y el grito del que lo vende.

 

En particular estar en La Granja no es solo rememorar los laureles pasados, sino también disfrutar este nuevo estadio, con mejores ubicaciones, accesos corregidos y baños más cómodos. Un edificio más moderno, pero con historia.

En La Granja nos encontramos, nos vemos, nos sentimos. En La Granja los curicanos nos reunimos entorno al club que nos representa. Vemos a personas que solo conocemos por cara, no por nombre. Y las sentimos como parte de la familia. Nos dan seguridad. Nos alegran.

 

En una cancha de fútbol, mirando a tu equipo preferido, uno escucha lo que dice el locutor de la radio y lo compara con lo que uno está mirando. Y sí, a veces el relator describe un casi gol al estilo Matador Salas, cuando en realidad no fue más que un tiro desabrido y bastante pobre del modesto delantero que viene del barrio.

Muchas veces estar mirando un partido es acompañar. Es como custodiar al equipo. Y observar de reojo a los rivales, jugando un poco a que somos enemigos, porque todos sabemos que enemigos no somos, que somos de los mismos, solo que amamos colores diferentes.

 

Hay categorías de personas que van al estadio.  Están los fanáticos, los hinchas, los observadores y los que van simplemente para pasar un buen rato. Pero a todos ellos los necesitamos.

¡Vamos Curi, que los necesitamos a todos!

 

Porque a Curicó Unido le quedan solo seis partidos como local en 2018, en este intenso campeonato de Primera División. El próximo es este viernes a las 20 horas ante Universidad de Concepción. Más que apelar al sentimiento de pertenencia. Más que invitarlos a pasar un buen rato en una experiencia increíble como es ir al estadio. Más que destacar al rival, que claramente viene con una buena campaña, de las mejores de su historia, en esta pasada habría que apuntar a nuestra obligación de estar. Simplemente estar.

 

Sea con Marcoleta o Vera, con Deschamps o Santelices y juegue Díaz, Franco o Sebastián, a los curicanos les podríamos exigir casi, como deber moral, llegar a La Granja y mirar 90 minutos de partido, partiendo por esta semana.

Los precios podrían haber sido más bajos. Un dos por uno o promoción extra. El juego del equipo podría ser mejor también, como para invitar a ver un concierto de buen fútbol.  La ubicación en la tabla tendría que ser más amena, como para convidar a ser parte de algo histórico. Pero no. No hay mucha más pimienta que la de estar, coexistir y acontecer con el equipo de nuestra ciudad. No hay mayor motivación, por ahora, que pararnos al lado de los jugadores y ser parte de la foto, solo por estar ahí. Solo por cumplir nuestra pega de ciudadanos curicanos. Por satisfacer nuestro rol de sujetos que son parte de algo. Hombre y mujeres que no caminan solos por las calles y que en el mundo global, tienen identidad local.

 

Por Leonardo Salazar Molina, Periodista.

 

 

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