PASAR AGOSTO

No fue una fecha positiva para Curicó Unido, más allá de su aceptable partido ante Colo-Colo (no puede ser “bueno” un juego donde se perdió y se remató 10 veces al arco pero con solo dos tiros bajo los tres tubos y ningún gol). Los triunfos de Temuco y Audax Italiano dejaron un lóbrego panorama en la parte baja de la tabla de posiciones, donde cuatro equipos luchan por alejarse de los dos condenados.

Claro, la zona roja tiene empantanados a Everton (10 puntos) y San Luis (11). Pero justo arriba de ellos viene ese “grupo de los cuatro” a los que viñamarinos y canarios apuntan. Curicó lidera ese lote con 17 puntos. Le siguen Iquique y Temuco con 16 y Audax con 15 unidades.  Es decir, en una sola fecha el albirrojo podría caer al barranco y sentir la respiración agitada de los “guata amarilla” y sanluisanos.

 

El problema se agudiza con el paisaje de agosto. Curicó viaja a Antofagasta, que viene de golear en su casa a Universidad de Chile, luego recibe a Iquique en la gran final del mes y cierra visitando a Católica y esperando a Universidad de Concepción, los dos líderes del campeonato.

 

Audax Italiano, en esta pasada enemigo número 1 de Curicó Unido, suma ocho goles en dos partidos desde la vuelta del torneo. Además, está en semifinales de Copa Chile: Su regreso post Mundial ha sido demoledor.

Juan José Ribera logró encontrarle la vuelta a un equipo que en 10 de las 15 primeras fechas estuvo en zona de descenso. Desde que llegó a La Florida el exentrenador de Malleco, Concepción, Coquimbo y Rangers, el club fundado hace 107 años ha perdido solo tres partidos en casi cuatro meses; el último de ellos fue el 13 de mayo. Su nivel creciente es indudable y ya se olvidó la racha de 11 partidos sin ganar. Labrín, Fernández y Torres le dieron forma al bloque defensivo (aunque el uruguayo ha sufrido ya dos expulsiones), tienen un mediocampo muy flexible y sobre todo está en gracia el brasileño Sergio Santos, que tras su lesión volvió con cinco goles en cinco partidos jugados.

Audax se mide ahora con una terremoteada Universidad de Chile. Luego visita a Huachipato y recibe a Palestino y a la UC en su molestoso pasto sintético. Nada de desagradable el horizonte para ellos.

 

Deportes Temuco, enemigo 2 del Curi, también ha mejorado. Con la llegada de Miguel Ponce el equipo logró mejor fisonomía. De hecho, el amistoso en La Granja del 10 de julio fue devastador para el albirrojo.

El club de Marcelo Salas no solo ganó a San Lorenzo de Almagro en Argentina (con todo el impulso que eso conlleva) sino que podría cerrar agosto con una histórica clasificación en Copa Sudamericana. En el torneo local, se les viene Colo-Colo, Palestino, Universidad de Concepción y Everton. Tienen, por sobre todo, una columna muy sólida: Gamonal (el golero con más atajadas del campeonato: 70, aunque le han encajado 27 tantos), Vergara, Riquero, Canío y Donoso. También mejoran con el talento de varios, Alfredo Ábalos entre otros.

 

Iquique por su parte, enemigo 3, lleva 10 fechas estacionado en la misma zona de la tabla de posiciones. Sus últimas presentaciones son demostrativas de ese nivel parejo por lo irregular: vienen de empatar con el colista Everton en casa, pero en la fecha anterior le igualaron al líder UC en San Carlos de Apoquindo. Unión Española, Curicó, Colo-Colo (en el norte) y La Calera tienen en su vista.

 

¿Si Curicó no pasa agosto, queda sentenciada su suerte? Por cierto que no.
Si por el contrario, gana todos sus partidos y se mete en la pelea por la Sudamericana (hoy está a nueve puntos de aquello) ¿Zafa definitivamente? Tampoco.

 

Queda torneo y faltan cruces. Pero superar un complejo agosto podría dar una señal. Además, veremos cómo sigue armándose este nuevo Curicó Unido. El próximo domingo, de hecho, habrá una táctica inédita sin Franco Bechthold ni Tato Silva, los únicos dos 6 que tiene el equipo, según Jaime Vera ¿Está bien mirar hacia abajo o es mejor asociarse con Palestino (20 puntos) y Huachipato (19) que sueñan con meterse al último cupo internacional? ¿Para qué está este Curicó Unido? No sabemos. Es difícil proyectarlo. Esa sigue siendo la gran pregunta.

 

Por Leonardo Salazar Molina.

 

 

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