EL SELLO DEL PILLO

 

Jaime Andrés Vera Rodríguez (55) llegó a Curicó Unido, el séptimo equipo de su carrera como entrenador, con su librito bajo el brazo; librito que ya tiene capítulos subrayados y marcados con destacador Artel amarillo fosforescente.

Su equipo cayó en la llave ante Barnechea por Copa Chile, donde naturalmente no se puede analizar su forma y su fondo. Pero donde sí se vio, de igual modo, uno de sus sellos: intentar tener el balón y hacer transiciones rápidas como la llaman ahora; lo que antes decíamos no demorar tanto la llegada al arco rival con pases laterales intrascendentes.

La mejor versión de Vera como DT se vio con Iquique, donde peleó el título Apertura 2016 hasta la última fecha y donde siempre fue primero o segundo del torneo.

Ese era el Iquique de Gonzalo Bustamante, de quien Vera dijo al periodista Claudio Herrera, en entrevista para El Mercurio: “Es el que todos quisieran tener, mete pelotas de gol, hace jugar al equipo y marca la diferencia. Los jugadores más llamativos son los que juegan en esa zona”.

 

Ante Barnechea, Vera probó de Bustamante a Carlos Espinosa, Ricardo Blanco y a ratos Sebastián Zúñiga. Es para Vera factor importante   que un jugador tome las manijas del equipo y alimente a los delanteros o los carrileros (sean estos punteros, laterales o volantes abiertos), para lograr esa verticalidad en tres cuartos de cancha.

Vera -criado en el fútbol de barrio de la población Juan Antonio Ríos y que, a su vez, conoció en Grecia la escuela holandesa- terminó tatuándose eso de jugar punzante en ataque desde la técnica con la pelota al pie.

Vera busca que su equipo sepa lo que él quiere. El factor posesión de balón es una tarea adelantada eso sí, fórmula que ya tenía Curicó Unido en todo el proceso anterior. El tridente Cortés-Zúñiga-Espinosa (o Blanco) se ha mantenido como signo –tal vez- de que el trato prolijo del balón continúa, se respeta y se valora.

 

“El Pillo” fue marcado por varios entrenadores, pero bebió la filosofía de Arturo Salah, esa que habla de que las formas importan. Y mucho.

Se preocupa de los jugadores y podrá consultarle por cómo anda la vida, qué tal la relación con su pareja o si existen problemas escolares con los hijos, pero amigo de ellos no es. El mostrar autoridad –acto seguramente incrementado tras su paso por la selección chilena como ayudante de Claudio Borghi- es trascendental.

Para que un técnico logre su ideal –que su equipo juegue a lo que él quiere- necesita tiempo. Y por ahora eso es lo que menos tiene Jaime Vera. Pero el tipo es “Pillo”. Con esa sagacidad y con su experiencia, sabrá cómo superar aquel ripio monumental.

 

 

Por Leonardo Salazar Molina.

 

 

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