LA MÍTICA COPA POLLA GOL 84

 

Hablar de Copa Chile nos lleva irremediablemente al año 1984. Ahí, Curicó Unido cayó en la definición ante Iberia pero el funeral y la rabia no fueron por esa derrota sino por una promesa nunca cumplida: los finalistas del campeonato ascenderían automáticamente a Primera División. En rigor, claridad respecto a qué pasaría con esos finalistas del Apertura 84 –denominada Copa Polla Gol de Segunda División- nunca existió. Y para ello habría que dar un contexto que tenía nombre y apellido: Rolando Molina.

 

Exdirigente de Universidad de Chile, Molina llegó a la testera de la Asociación Central de Fútbol tras la venia de la dictadura, a través de Digeder. Era cercano a Pinochet. El tipo fue un desastre. Su gestión fue una catástrofe. Cuando alguien le reprochó alguna decisión, Molina respondía: “Ese se las verá con papito”.

 

Inicialmente las bases de la Polla Gol 84 señalaban que el campeón ascendería a Primera pero se rumoreaba que el directorio cerraría las puertas a los equipos sureños porque no reunían las condiciones para estar en la división mayor (ninguno tenía peso en Santiago, papito). A cambio, la ACF (actual ANFP) daría una retribución económica por el cambalache estatutario. La Central, para colmo, no confirmaba ni desmentía la información mientras corría el torneo y Curicó avanzaba a paso firme en la fase de grupos.

 

Entusiasmados por la campaña, soñando con llegar a esa final, los dirigentes albirrojos anunciaron en una declaración pública que lucharían “hasta las últimas consecuencias por su derecho de subir”, argumentando que la exigencia de infraestructura y recaudación que exigían desde Santiago, no era cumplida por todos los que ya eran parte de Primera.

 

Fue loco el año 84 en todo caso. El 6 de marzo Curicó estaba jugando por la Liguilla 83 para no bajar a Tercera, en Osorno, y al mes siguiente, específicamente el 8 de abril, debutaba en esa Polla Gol 84.

 

El equipo de Eugenio Horta empató en Santa Cruz en aquel estreno. Luego venció a General Velásquez y por la tercera fecha enfrentó a Cadetes Metropolitana, equipo Sub 20 de Santiago que buscaba pulir a las jóvenes figuras. Fue empate 3-3 en La Granja, pero eso no fue lo importante. La gracia fue que un tal Ivo Basay anotó dos goles para la visita y volvería a la ciudad para sumarse al albirrojo para el torneo oficial.

 

Curicó clasificó segundo del grupo y en cuartos de final se cruzó con Unión La Calera. Había emoción por la clasificación. Había confianza. Pero el domingo 16 de junio Calera venció 3-0 con dos goles de Marco Antonio Figueroa, el Fantasma. El miércoles 20 de junio se vivió la vuelta. Era difícil. Casi imposible… Fue ahí cuando se vivió la primera alegría verdadera del Curi, entonces con 21 años de vida.

 

Pablo Tallarico, Julio García, Eduardo Apablaza, Pablo Helmo, Juan Bustos, Leonardo Rumbo, Juan Ortega (Joel Molina), Iván Araniz, Luis Martínez, Omar Sauvegeot, Patricio Ponce (José Luis Flores) lograron la proeza. Fue 4-0 con un gol de Ponce a los 16’, dos de Luis Martínez (29’ y 43’) y a cinco del final, Rumbo.

 

En semifinales Curicó se midió con General Velásquez. A las 12:30 horas, cuando se abrieron las puertas del estadio, una avalancha de gente copó la galería, marcando un récord de público y socios (5.009 espectadores, con 1.700 socios curicanos entre ellos). El Curi venció 2-1 al General. Tres días después había que jugar en San Vicente y allí los verdes se hacían fuertes. Con cerca de un millar de hinchas curicanos, Curicó Unido ganó 2-0 y selló su paso a la final de la Polla Gol.

 

Al regreso, las máximas autoridades locales -entre ellas el Gobernador Sergio Piñeiro (teniente coronel) y el alcalde designado Sergio Correa de la Cerda- esperaron a los jugadores en la entrada Aguas Negras de la ciudad. A eso de las 7 de la tarde llegaron los finalistas y todos se fueron a celebrar a la Plaza de Armas que estaba colmada de público.

 

El título se debería definir ahora ante Iberia, que también ganó sus dos partidos a Deportes Valdivia.

 

El sábado 30 de junio, en reunión extraordinaria, los capos de la Central decidirían qué pasaría finalmente con el campeón de la Polla Gol Ascenso. Antonio Martínez, nuevo timonel que reemplazaba al espantoso Molina, contaba con prerrogativas para decidir ya que las bases estaban ambiguas, justamente para que el piloto del buque zanjara a su antojo. Símbolo de los tiempos…

 

La solución se dirimió antes de los partidos: habría sólo una indemnización económica (que se dijo, era exigua) y los términos deportivos pactados serían exonerados arbitrariamente de las bases. Los curicanos recurrieron entonces a Rodolfo Ramírez, articulador por excelencia, para que representara al club en una reunión en Santiago con la nueva directiva y un par de dirigentes viajaron hasta las mismas oficinas de Martínez para encararlo cara a cara por el desajuste de las bases.

 

Mientras el plantel estaba en la concentración en un hotel del Salto del Laja, previo a la primera final, se confirmaron los resultados de la reunión: No sólo se mantenía lo resuelto, sino que se agregaba que ni siquiera en el campeonato oficial habría derecho propio para subir: Se jugaría una Liguilla de Promoción, donde los ganadores de cada zona de la B enfrentarían a los colistas de Primera.

 

Dictadura, ¿le suena?

 

En cancha, Curicó perdió 2-1 en Los Ángeles. Pablo Tallarico le atajó un penal a la gran figura rival, el preseleccionado chileno Francisco Castillo a los 59 minutos. Con un gol iberiano a los 87’, el equipo de Óscar Zambrano no había sacado una gran ventaja, por lo que para la gran final en Curicó los dirigentes pidieron 8 mil entradas a la Central –ellos mandaban todo- suponiendo que el triunfo y la copa serían curicanas.

 

En la ciudad arreciaba un temporal, mientras en la sede las entradas se vendían de manera expedita. El domingo 8 de julio, la cancha de La Granja era una verdadera piscina. El alcalde y la Coordinación de Deportes dispusieron entonces el uso de unas motobombas para extraer agua y cuadrillas especiales trabajaron a full para desaguar el campo. Las cerca de 6 mil personas obligaron a habilitar los peraltes detrás de los arcos, en una zona donde no hay asientos, sólo un terreno con pendiente derivado de un ex velódromo.

 

Previo al partido, el gobernador Piñeiro donó 20 buzos y el alcalde un juego de camisetas, para que la coronación fuera como correspondía. Se las entregaron en el propio estadio al capitán Eduardo Apablaza, pocos minutos antes de comenzar el partido, seguido de un gran aplauso de todo el público presente. Fue mufa, se argumentaría después..

 

Tallarico, García, Apablaza, Helmo, Bustos, Rumbo, Flores, Araniz, Martínez, Sauvegeot y Ponce no pudieron lograrlo. Ni siquiera los ingresos de Sánchez y Orrego ayudaron. La desazón en la dupla Horta-Traverso era total. Y en la galería, ni mencionarlo.

 

Bajo la lluvia Curicó Unido perdió 3-0 y no pudo conquistar su primera estrella. La historia, al parecer, estaba escrita para celebrar y sufrir con el mismo ritmo.

 

Por Leonardo Salazar Molina.

 

One Comment

  1. carlos catalan alarcon

    yo estube en ese partido con 16 años , en el segundo gol tallarico quedo parado ( arco sur ) la pelota a raz de piso entro en el vetical derecho ( lado oriente) fue un golazo , nos dieron un baile ese dia los sureños , los nuestros no podian ser pie en la cancha y los sureños volaban , que recuerdos , en 2 oportuniades he visto la granja llena , fue en este partido y con la U. EN SEGUNDA el primer partido.

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