DULCE ESPERA

 

Hasta un plazo de 90 días se dio la Fiscalía Nacional Económica (FNE) para validar la venta del Canal del Fútbol (CDF) al grupo Turner, de esta manera se aplaza la fecha primera que se había dado para concluir esta operación que era para el mes de junio de este año.

Esta situación acarrea una serie de inconvenientes tanto para los clubes como para Turner. Para los primeros, porque no podrán contar  ahora con el dinero fresco que significa esta venta; y para los segundos, el no poder incluir en su parrilla programática el fútbol chileno, el que se pretendía promocionar  después del mundial de Rusia.

Cabe señalar que en parte se entiende tal procedimiento debido a un montón de suspicacias que giran en torno a los negocios en el fútbol, considerando desde el caso Jadue hasta las quiebras de algunos clubes manejados por sociedades anónimas. De esta forma la FNE argumentó que “el organismo estimó que la operación puede reducir sustancialmente la competencia en el mercado y, por ello, debe investigarla en profundidad.”

Recordemos que esta operación involucra que cada club reciba aproximadamente 3.1 millones de dólares, menos impuestos, más algo así como 2 mil millones de pesos repartidos en los 15 años que dura la licitación. Como dicen en el campo, los clubes quedarán “dulces” luego de concretado el negocio.

En consecuencia se prevé ahora  que en el mes de octubre del presente año debería estar validada esta venta de parte de la FNE. No obstante, se podría desestimar la operación si es que se concluye que el proceso atentó contra la libre competencia. De pasar esto, los clubes deberán recurrir al Tribunal de la Libre Competencia para apelar a esta determinación. Nuevo proceso que podría dilatar por más tiempo la remesa de dinero fresco a las arcas de los clubes.

Ante este revés son varios los clubes que se están viendo agobiados por el tema económico, y esta venta es un verdadero salvavidas para poder sostener el resto del año. Ante lo cual la ANFP está viendo la posibilidad de gestionar préstamos para ir en ayuda de estas instituciones.

Y acá hacemos la diferencia en lo concerniente a que un club sea Corporación o Sociedad Anónima. En el primer caso no hay mucho que decir, ya que los clubes que adoptan esa figura dependen de su asamblea los destinos que quieran dar a esos dineros. En cambio en una S.A.D.P. unos pocos accionistas deciden qué hacer con esas platas. Porque, por ejemplo, como se ha sabido en esta semana, clubes como San Felipe paga su planilla con 27 millones, y si especulamos con gastos administrativos o de inferiores, podría llegar generosamente a los 40 millones de gasto mensual. Entonces, ¿qué harán con los 3.1 millones de dólares que les corresponde por la venta? Y luego, ¿en qué invertirán los 90 o 100 millones que les corresponden por ser equipo de la B y que recibirán mensualmente por los próximos 15 años? Como se mandan solos, harán lo que quieran con ése dinero y nadie les va a decir lo contrario pues la Ley se los permite. Simplemente tal vez suceda como dicen el campo: “topón pa’ dentro”.

En una dulce espera se ha transformado este negocio, poniendo a más de alguno un poco histérico o ansioso por la tardanza. Ojalá que la FNE luego de investigar todas las aristas que involucra esta venta valide la operación, para que la bonanza económica que tendrá el fútbol chileno por al menos los próximos 15 años, venga, por una parte, a solucionar los aprietes financieros que padecen, o, por la otra, sirva de capital para desarrollar proyectos que hagan crecer a los clubes, tanto en lo deportivo como en su responsabilidad social. Aunque el manual de los “Chicago Boys” diga otra cosa.

 

Por Mario Farías Contreras.

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