DE ZÚÑIGAS Y BRICEÑOS

 

Terminó la primera rueda y analizaremos a los 25 jugadores que actuaron al menos un minuto en el torneo. Se excluyen los cuatro que fueron citados pero no pisaron la hierba (ni la sintética): Andrés Jerez (3 citaciones), Carlos Pavez (3), Kennet Lara (2) y Alexander Pastene (1).

Los cuatro que más jugaron fueron Cortés, Gauna, Deschamps y Blanco; los menos, Ormazábal, Briceño, Bechtholdt y Pinto.

Curicó Unido fue el equipo con más tarjetas rojas junto a San Luis. Diego Díaz, Zúñiga, Espinosa, Rebolledo y dos veces Quiroga fueron expulsados (hubo otros seis futbolistas de otros equipos que también fueron expulsados dos veces). Le sumamos 32 amarillas al equipo, lejos igual de las 50 de Colo-Colo y las 48 de San Luis. Blanco –goleador del equipo con seis goles- fue cuatro veces amonestado.

Eso con lo cuantitativo.

Para lo cualitativo, sacamos la pimienta y distribuiremos a los 25 futbolistas en cuatro zonas. Los Zúñigas (premio 1. “Chuleta Vásquez” para ellos), los Deschampes (se adjudicarán el 2. “Eric Carrasco”), los Pezoas (acreedores del 3. “Carlitos Guajardo”) y los Briceños (galardonados con el premio 4. “Pancho Campos”).

 

  1. Luis “Chuleta” Vásquez es el máximo ídolo de la historia curicana. Un trofeo con su cara se llevan los cuatro más destacados del semestre:

Sebastián Zúñiga, quien fue el más alto. Desde que llegó al club mejoró su físico y hace las labores visibles –pases, salida limpia, recuperación- e invisibles –cobertura, orden del mediocampo. Anotó dos goles, falló en uno (él marcaba a Peñailillo de Iquique en cabezazo tras córner) y fue en ascenso, ya que estuvo solo en dos de los cuatro primeros partidos del torneo. De ahí en más fue el que equilibró el mediocampo.

Luis Santelices se quedó nueve veces en el banco y dos en la tribuna. Debutó en la fecha 13 y fue la figura. En las dos siguientes no desentonó. Premio a la espera silente pero atenta.

El capitán Martín Cortés jugó todo salvo los últimos cuatro minutos frente a Antofagasta. Mantuvo el sello de este equipo: el toque de balón. No por nada es un 10 devenido en 6. Para tachar –porque el premio “Chuleta” no significa perfección- por momentos, en defensiva, debe ser el tercer central del equipo. No me diga que es muy chico, o que no es para eso, que no tiene el perfil como otrora volante de creación. Cortés es para eso y más.

Nicolás Gauna es el otro que estuvo en todos los partidos. Cuajó todo lo que insinuó el semestre pasado. En Viña llegó tarde a la marca de Salinas quien sacó el centro del gol rival. Fue un ejemplo de su lunar maligno: las coberturas al momento justo. Llegaba siempre a marcar, pero a veces tarde. Con Audax –el mejor partido en los 45 años de historia para Curicó Unido- hizo lo que quiso por la banda. Marcó, además, dos goles en el semestre.

 

  1. Eric Carrasco marcó de penal en la penúltima fecha del torneo 2007 ante Copiapó. Fue un tiro agrio pero zafamos de caer a Tercera División gracias a él. Carrasco está en el museo imaginario del albirrojo. Se le respeta aunque Elías Figueroa no fue. Un trofeo con su cara se llevan los seis aceptables. Los seis bueno ya, pero esperamos más de ustedes:

Jorge Deschamps dejó él mismo la vara muy alta en el Transición 2017. Ahora mantuvo cierta regularidad pero la acompañó con varios errores puntuales. Bello de Antofagasta le hizo un gol en área chica y él no salió a comérselo; también pudo hacer más en el último del CDA, cuando le pegó Jason Flores y el arquero estuvo débil, tal como en el tiro de Hans Salinas de Iquique. Y la salida en falso ante Temuco fue pavorosa.

Ricardo Blanco partió de a poco. Fue una vez la figura de la fecha de todo el torneo, pero quedó al debe cuando o no tenía a Quiroga o estaba muy lejos de Gauna. Sí puede jugar cargado a una banda, pero él centralizándose cuando tenga el balón. Está clarísimo que puntero pegado a la orilla no es; pero inteligente sí. Y desde la línea de cal puede tejer con el 10 de turno. Como lo hiciera un tal Ábalos, por ejemplo.

No fueron Paredes ni Tobías Figueroa, pero Gabriel Vargas hizo cinco goles y Mauro Quiroga cuatro. Ambos tuvieron que ir mucho al choque y a la pelea. Vargas fue tres veces amonestado y a las dos rojas de Quiroga se le agregan dos amarillas. Podrían golear más pero aportaron, siempre aportaron.

Daniel Franco jugó de titular los tres primeros partidos, cargándose incluso como lateral izquierdo. Luego desapareció seis fechas y cerró como titular en las últimas seis jornadas.  Es destacable que esperó preparándose para su oportunidad y que nunca lo amonestaron. Dio seguridad y rechazo largo cuando se debía o salida limpia cuando se podía. Su bajo último partido ante Palestino lo saca del podio principal, aunque no olvidemos algo: Fue el mejor de la zona defensiva.

Carlos Espinosa le dio otra variante al equipo. El pase que tiene es preciso, y lo demostró en su debut ante Unión. Aunque lo acompañó en la fecha siguiente con una expulsión que determinó su andar: nunca volvió a tomar el mando del equipo. Entró y salió. Por buen rendimiento de Blanco jugó solo dos ratos en los siguientes juegos tras su suspensión, luego pasó tres partidos fuera, jugó 11 minutos en Iquique para otra vez quedar fuera con Everton. Volvió con Huachipato y la rompió ¡Cómo no van a poder juntos Espinosa y Blanco!, se dijo en La Granja. Lo hicieron en la última fecha con una jornada poco feliz. Aunque ya lo decía en el ítem Blanco: Fue poco feliz pero no la descartemos afinando algunas clavijas.

 

  1. En noviembre de 2012 Curicó se salvó otra vez de caer a Tercera con un jugadón de Carlitos Guajardo, entonces de 20 años. El DT Pablo Abraham lo hizo ingresar y se mandó el desborde de su vida. Centro y Osmán Huerta marcó el 1-0 liberador sobre San Luis. Luego de eso, poco y nada con Guajardo. Una buena que ilusiona pero varias más irregulares que decepcionan. Jugadores que pueden dar muuuuucho más… Un trofeo con su cara se llevan nueve jugadores:

En los nueve primeros partidos, la única participación de Diego Pezoa fueron 24 minutos frente a la UC. Luego volvió contra O’Higgins, Colo-Colo e Iquique y como que algo se vio pero nada rotundo. Una jugada en Rancagua es símbolo de su semestre: Encaró, amagó al pegarle, el arquero no se engañó mucho y cuando le dio, solo frente al arco, la bola se fue fuera…

Diego Díaz es un perro de presa. Fue destacada su fiereza en las nueve primeras jornadas hasta que lo expulsaron por decirle al árbitro: “Nos cagaste todo el partido”. La verdad, también falló dos veces en goles claves: Ante la UC y una mala marca doble frente a Lanaro. Y contra Antofagasta, cuando Bello se coló entre él y Godoy. Con dos Copa Chile a su haber y más de 200 partidos en Primera “Pescado”, pronto a cumplir 32 años, tiene que dar más.

Eric Godoy juega bien. No por nada fue titular en el Mundial Sub 20 de Canadá y cuatro años después lo llamaron a la selección adulta. Pero Godoy, en la cancha 2018, ha tomado malas decisiones.  En el 1-2 de Soteldo por la U, cerró lento y podría haber tapado al venezolano. Dio la impresión que se confió. También fue feble en el penal versus Unión. Su mano es discutible, pero su marca en la jugada anterior fue defectuosa. En el citado gol de Bello, comparte culpas con Deschamps y Díaz, aunque su máximo yerro está con Antofagasta y el exceso de confianza previa a la aparición del argentino Contreras. Fue el inicio del fin en ese partido para el equipo. Después de eso despareció de las citaciones de hecho, aunque las últimas jornadas debido a una lesión.

Yerson Opazo jugó los dos primeros partidos completos y fue débil en la marca que terminó en el gol de Llanos (UC). Antes, en Quillota, no incidió nunca en ataque. Por ello, pasó luego nueve fechas fuera. Volvió más por inconsistencias de sus competidores. Y lo hizo con momentos aceptables pero con errores, como en la marca del gol de Pato Rubio en Viña del Mar. Con su pedigrí también pinta para más.

Joao Ortiz sufrió para estar a punto. También tuvo que bajar de peso y demostrar sus pergaminos. Debutó en la sexta fecha, jugó solo cuatro partidos de titular, y volvió a desaparecer. Está lejos de su mejor año. Cometió una falta torpe en el penal de la U en el Nacional. Puede dar muchísimo más.

Matías Ormazábal mostró buenas cosas en la pretemporada. Se ganó un espacio más allá de la obligación del Sub 20. Pero no pudo agarrar la camiseta, en una zona donde no costaba tanto quedarse con el puesto. Al final estuvo en solo cuatro partidos dejando una sensación agridulce.

Francisco Silva perdió la titularidad por rendimiento dos veces. Jugó los dos primeros juegos, salió, volvió, se quedó luego en el banco dos fechas seguidas y regresó otra vez por el bajo rendimiento de los otros centrales. Está lejos de su mejor nivel. Hizo una falta de inexperto versus O’Higgins –que terminó en el gol de Ramón Fernández- y compartió culpas con Bechthold en el primer tanto de Unión. Los últimos seis partidos igual terminó de titular; la defensa mejoró, pero conocemos un Tato más alto todavía.

Nelson Rebolledo ha sido irregular. Partió de titular dos partidos, salió, volvió y fue expulsado por inmolarse por el equipo. Igual de ahí purgó fuera tres partidos pero terminó como fijo en los últimos siete. Su generosidad al correr conmueve, pero está lejos de su mejor semestre.

Christopher Díaz jugó entre la fecha 4 y 13. Con una gracia: En aquel periodo hubo ocho empates y un triunfo. Está invicto “Coca” pero -como los anteriores- nunca se adueñó del puesto. Suena repetitivo pero asignamos otra PDM (puede dar más).

 

  1. “Pancho Campos” creo que jugó en 2007 en Curicó. Era un defensor rústico, para ser protocolar. En aquel verano de hace 11 años escuché que un “Pancho” de Everton llegaría al Curi y pensé –ilusionado- que era Sánchez, Paco Sánchez. No, era Campos. Jugó una docena de encuentros para irse sin pena ni gloria. Un trofeo con su cara se llevan los seis más bajos del año:

Analizando a Mario Briceño dentro de la cancha tenemos que jugó 58 minutos en Concepción (antes estaba lesionado). No fue trascendente. Desapareció por dos partidos y volvió 28 minutos frente a Audax. No fue trascendente. Luego 45’ ante Temuco donde otra vez no funcionó. Dicen que en las prácticas la rompía…  Su última intervención fueron cuatro minutos contra Antofagasta. Su paso por Curicó estará a la altura del de Alejandro Tello. Briceño nunca tuvo relevancia ni demostró por qué la U compró su carta.

Felipe Reynero llegó y de inmediato agarró camiseta por seis partidos. Pero no marcó diferencia. Nunca fue el jugador desequilibrante que había sido exportado a México. De las últimas ocho jornadas, jugó solo 20 minutos con O’Higgins y 19 con Palestino. Lo agarramos en una curva baja. Desde que debutó en 2009 en el SAU iba hacia arriba. Pasó a Magallanes, luego a Rangers y de ahí, por su nivel, a Huachipato. Siguió creciendo como un puntero a la antigua, con físico y marca, con movimientos tácticos aprendidos en su formación en la UC. La rompió en Universidad de Concepción, sonaba en un grande pero llegó a Iquique. Anduvo bien y saltó a Atlante. Y en Norteamérica se estancó. En México solo jugó nueve partidos en un semestre ¿No era para traerlo? Al revés. Si la rompía en México se iba a Europa, no a Curicó. Pero sin romperla allá, yo al menos podía apostar por una redención en Santa Cristina. Redención que hasta ahora no ha llegado.

Carlos Cisternas aterrizó en Curicó porque Tato Silva se lesionó a mitad de 2017. Era una alternativa al mediocampo. El formado en Colo-Colo terminó lesionándose él y ahora, ya recuperado, nunca peleó con propiedad un puesto, afectado también por otras dolencias. Jugó solo tres partidos en el semestre y no gravitó.

Matías Cavalleri es quizás la mayor decepción. Porque fue el Sub 20 que más minutos tuvo (176 distribuidos en cuatro partidos) pero nunca agarró la pelota y se atrevió a encarar por la banda. Otro que, al parecer, entrenaba mejor de lo que mostraba el domingo. Igual lo seguimos necesitando así es que debe dar el paso. Y la culpa no es del empedrado. Él jugó, se le aguantó y no rindió. No hay más.

Por último hay dos que califican aquí con el dolor del alma. Uno es Franco Bechtholdt que cuando debutó en Temuco en septiembre de 2012 lo hizo con un amor por la albirroja inconmensurable. Es aplicado Franco y sabe sus limitaciones, pero en este semestre tuvo el partido olvidable de toda su carrera. Después de aquellos 14 minutos trágicos contra Unión Española no lo vimos más. También lo necesitamos porque al ser de la cantera tiene olfato único para varios asuntos relevantes a la hora de portar el escudo.

El otro es Yashir Pinto. Fue crack en Curicó la vez pasada, tan crack que por ese rendimiento se fue al extranjero. Regresó lesionado pero se recuperó en la marcha aunque nunca agarró camiseta. Su defensa es que su rendimiento es inanalizable. Debutó en la sexta fecha con cuatro minutos en cancha. Volvió en la 11ª para actuar otros 4’. En la 14ª jornada jugó 6’ y en la última 24 minutos. Imposible evaluarlo así.

 

Por Leonardo Salazar Molina.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *