TIRANOS DEL RESULTADO

Tengo una idea. Como Curicó no gana nunca, y como a Colo-Colo hay que derrotarlo sí o sí, no vio que ‘somo locale y en el jurgol hay que ganar de local’, propongo que llevemos huevos (crudos, obviamente) a La Granja para lanzarlos en caso de derrota.

Los resultados marcan la vida. Determinan el camino a seguir de aquí a la eternidad. Si no, pregúntele a la selección nacional.

¿Se imagina no haber tenido que esperar 100 años para ganarle un partido oficial a Argentina? Podría haber sido. En la Copa América del 26 Chile vencía 1-0 a los trasandinos con gol de Guillermo “Monumento” Saavedra. Hasta que apareció un tal Domingo Alberto Tarasconi.

Quedaban un par de minutos para el final y las crónicas hablan de un error en la zaga chilena y la viveza de Tarasconi para anotar. Tarasconi era un asesino del área. Había brillado con Boca Juniors en la gira a Europa de 1925. Fue tres veces campeón de la Copa América –aunque no en la de 1926- y hasta lo homenajearon con la letra de un tango. Tarasconi marcó en Santiago, fue 1-1 y la continuación del plantón eterno para ganarles a los vecinos.

La Roja también esperó un siglo para ser campeón. ¡Cómo habría cambiado la historia con otro resultado! Pudo ser bien temprano, en 1955. Anote la delantera del Sudamericano de ese año: Enrique “Cuá-Cuá” Hormazábal, Jaime Ramírez, Manuel Muñoz, Jorge Robledo y René Meléndez. Puros cracks. La final fue otra vez ante Argentina… y perdimos 1-0, gol de Micheli en el Estadio Nacional.

Qué cosas ¿no? Nos habríamos evitado la infamia eterna. Encima el 55 dirigía el copiapino Luis Tirado. Los entrenadores nacionales no habrían tenido la carga de malos para los triunfos.

El 71 Andrés Prieto, de hecho, era campeón con un empate ante Huracán en casa. Dirigía a Vélez. Y Vélez perdió. Sus jugadores lloraron en la cancha, en imágenes disponibles vía Youtube ¡Piénselo! Sería otra la historia. Habríamos tenido un DT campeón al otro lado de la cordillera y no tendríamos que haber esperado hasta el Matador Salas para conquistar Buenos Aires.

Adolfo “Gringo” Nef es un ícono del fútbol. Jugó en el Ballet Azul y en el Colo-Colo 73. Una cosa poca. Nef cuenta que su dolor máximo no estuvo en la final de la Copa 73, donde muchos acusan que le robaron al Cacique. Su pena capital fue en las semifinales de la Libertadores 1970. Ahí la U vencía la llave ante Peñarol en campo neutral, en la cancha de Racing en Avellaneda. Minuto 103 y Nef, según confesión propia, se condorea. Tras el error aparece Luis Lamberck y chas. Chao final. Pasó Peñarol.

¡Pero cómo! Si avanzaba la U hubiese sido el primer finalista chileno. No habría grandes tormentos para sus sufridos y humillados hinchas. Y tampoco tanto peso para Colo-Colo el 73, con eso de ser el primer nacional en una instancia decisiva.

¿Si cambiaba un punto de la historia, variaban todos los hechos siguientes? Parece que sí. Pero da lo mismo. El asunto es cuánto afecta un resultado.

Si hubiese ganado el finalista perdedor tendríamos como campeones del mundo a Hungría, Suecia o Checoslovaquia. La Naranja Mecánica sería triunfadora. Arrigo Sacchi tendría otro status, seguro, tras su Mundial 1994.

Lo mismo en Curicó Unido.

En 1976 Pedro Araya fue despedido tras caer 2-1 ante Malleco Unido en Estadio Carabineros (la misma temporada, un par de meses antes con Curicó ganando, la gente gritaba: ‘Y ya lo ve, y ya lo ve, es Pedro Araya y su Ballet’).

El argentino Héctor Sandoval había empatado pero en el minuto 90 Aguirre dio el triunfo a los de Angol ¿Si no marcaba? No se iba Araya, Zenén Valenzuela con Sergio Gutiérrez no dirigían el partido siguiente en Rancagua ante O’Higgins y se escribía otra novela.

El 20 de agosto de 2006 Curicó igualó 2-2 con La Calera. Fue el último partido de Eduardo Cortázar en ese campeonato. El partido se iba y Víctor González se mandó un golazo que sepultó al DT. Aunque rápido Rodrigo Cáceres empató, las pifias ya eran gigantes. Sacaron a Cortázar pese a su buen rendimiento ¿Si no la agarraba bien “Guagua”, seguía el DT?

¡Si Sebastián Darío Morquio no hubiese cabeceado esa pelota hacia atrás en el Monumental en 2009!… “Curicó derrota a Colo-Colo en el debut de Esteban Paredes”, habría titulado la prensa ¡Figúrese! El Curi hubiese sumado dos puntos más. No bajaba ese año. Seguíamos en 2010 en Primera y, como fue torneo largo por el terremoto, nos quedábamos hasta diciembre. Paredes, por su parte, no hubiera tenido un estreno ganador. Decaía un poco y volvía al Chago sin pena ni gloria. Claramente no llegaba a los 200 goles.

Un resultado ¡Uno!

Por eso, estimados y estimadas, es que por favor síganme en mi plan. Llevemos huevos el sábado. Hay que ganar a como dé lugar al Colo. Vio que viene con DT interino. ‘Cualquiera que saba de fútbol sae que siempre hay que ganar si pasa eso’.

Y si perdemos, lanzamos los huevos.

Para que salga ordenado, anote el procedimiento: el huevo (recuerde, crudo) se tira en línea recta hacia arriba, con mucha fuerza. Tiene que ser prolijo el lanzamiento. Hacia arriba en forma muy vertical. Usted no lo pierda de vista. Ojo que el pronóstico del tiempo del portal AccuWeather anuncia 21 grados para el sábado, despejado. O sea cuando usted mire hacia el cielo puede que le moleste el sol. Confíe en que el huevo irá subiendo y caerá rápido. Y cuando baje, un consejo de amigo, cierre un poco los ojos.

Y lleve pañuelo, un paño de cocina o toallitas húmedas.

 

(Por Leonardo Salazar Molina)

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