CON TEMPLE DE MUJER

Jugando por el Curi ha convertido más goles que Luis Martínez. Desde que llegó a las inferiores femeninas albirrojas ha levantado copas y ha sido artillera de todas las categorías en las que ha participado. Ha defendido los colores de Curicó Unido en los campeonatos nacionales y en los bi-nacionales, siendo también número puesto en las selecciones chilenas cadetes. Hoy vive tal vez uno de sus mayores desafíos, vestir la roja adulta femenina en la próxima Copa América del género. Hablamos de Javiera Grez Valenzuela, la “Pequeña Gigante” del Curi.

 

Con apenas 20 años, Javiera ya es toda una realidad en el fútbol femenino curicano y nacional, siendo esta Copa América la oportunidad de figurar también a nivel internacional. Porque si antes de cumplir los 17 el DT Ronnie Radonich la llevó a jugar por la selección femenina infantil de Chile, hoy, con sus 20 años cumplidos, es el DT José Letelier quién de nuevo la convoca para defender la Roja, pero ésta vez en la adulta y ante las mejores de Sudamérica. Parece que nació para ser mundial.

 

Pero fue el DT curicano Damián Muñoz quién se encandiló primero con su talento. Mientras hacía filigranas, gambetas y goles defendiendo la selección amateur de Molina, el entrenador de la femenina del Curi la convoca a ser parte de su equipo. Con apenas 13 años deja su Lontué natal, salta a vestir la camiseta de la franja carmín. Desde allí, el recorrido es un torbellino. Goles, copas, jineta de capitana. Siempre feliz, siempre enganchando, inteligente, sagaz, suple su estatura con puro talento. Y eso en el fútbol de cualquier parte es lo que vale.

 

Desde la próxima semana se codeará con las mejores en esta VIII Copa América Femenina, como la figura mundial Marta Vieira da Silva de Brasil, o la argentina Florencia Quiñones, o la colombiana Natalia Gaitán. Ojalá Javiera tenga una oportunidad y su camiseta chilena número 13 – la que usará según la nómina oficial – despliegue su talento en las canchas de Coquimbo o La Serena. Y de seguro allí estarán con ella miles de ojos curicanos esperando que su temple se agrande más que nunca, para que juegue y se divierta, para que crea que está pateando una pelota en el patio de su casa o birlando jugadores en la cancha de Lontué y para que haga lo que siempre ha hecho con la camiseta del Curi, muchos goles.

 

Por Mario Farías Contreras.